Traduccion: Laura Vallejo
SALT LAKE CITY — El 3 de noviembre en la Catedral de la Magdalena, el Obispo Oscar A. Solis celebró el Rito de Admisión a la Candidatura de las Santas Ordenes para tres seminaristas diocesanos: Jaime Zuazo, José Luis Gómez Díaz and Kenneth Rey Parsad. Concelebrando estuvieron el padre Martin Diaz, rector de la Catedral; el padre Joseph Delka, director diocesano de vocaciones, así como varios sacerdotes diocesanos y el padre Efraín Razo, vicario parroquial de la parroquia de St. Anthony de Padua en Tigard, Oregón. El diácono Scott Dodge asistió con la celebración.
“Mis queridos amigos en Cristo, esta noche nos reunimos con alegría y dando gracias en esta hermosa Catedral de la Magdalena por el precioso don de la vocación sacerdotal,” dijo el Obispo al comienzo de su Homilía. “Nuestros seminaristas y hermanos José Luis, Kenneth y Jaime se presentan ante esta congregación para expresar públicamente sus intenciones ante mí, su Obispo para ser oficialmente admitidos como candidatos al sacerdocio, o a las órdenes sacras.”
El rito fue el reconocimiento formal de la intención de los seminaristas para responder el llamado de Dios y “dedicar totalmente sus vidas al servicio de Dios, de la Iglesia y de Su pueblo,” dijo el Obispo.
Dirigiéndose a los seminaristas el Obispo dijo, “su llamado al discipulado y admisión [a la candidatura] es tanto una bendición y un reto increíble, especialmente en estos tiempos. Demanda una continua renuncia a ustedes mismos, a sus necesidades e intereses personales – siguiendo el ejemplo de Cristo, quien llegó para servir u ofrecer su vida por los demás. Así como Cristo lo hizo, ustedes lo deben de hacer.”
El Obispo dijo que Dios los ayudará a cumplir su ministerio, notando que las lecturas del día (Jeremías 1:4-9, 2 Timoteo 3:10-12, 14-15 y Lucas 5:1-11) fueron un recordatorio del amor y fidelidad de Dios.
El Obispo urgió a los seminaristas a siempre estar conscientes de la presencia de Dios en su camino vocacional, y a pasar frecuentemente tiempo en oración ante el Santísimo, así como a desarrollar una devoción a la Eucaristía y a su Santa Madre, a rezar incansablemente y a pedirle al Espíritu Santo su sabiduría, valentía y perseverancia.
El Obispo preguntó a los presentes y a todos los fieles de la diócesis orar para que los seminaristas crezcan en su perseverancia para su vocación y que Dios envíe más sacerdotes para la diócesis.
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