El padre Blaine es recordado como un humilde sacerdote quien trabajó incansablemente al servicio del Evangelio

Friday, Sep. 16, 2022
El padre Blaine es recordado como un humilde sacerdote quien trabajó incansablemente al servicio del Evangelio
+ Enlarge
By Marie Mischel
Intermountain Catholic

Traducción: Laura Vallejo

SALT LAKE CITY — Los asistentes al funeral del padre James Blaine, un sacerdote diocesano jubilado quien falleció el 31 de agosto, compartieron que el padre tenía una fe muy profunda, con una enorme paciencia y siempre estaba al servicio del Pueblo de Dios con un amor compasivo.

“Como sacerdote de la diócesis de Salt Lake City, el padre James Blaine ofreció su vida a la construcción de la Iglesia  y al servicio del Evangelio. Con una gran bondad y energía, el padre ofreció su vida para el bien del Pueblo de Dios en la Iglesia de Utah,” dijo el Obispo Oscar A. Solis, durante la Misa funeraria realizada el 8 de agosto en la Catedral de la Magdalena.

Durante la vigilia realizada el 7 de septiembre en la Catedral, el diácono Dale Dillon dijo que el padre Blaine fue un amigo, mentor y confidente para muchos. El diácono sirvió al lado del padre en su ministerio en la prisión estatal de Utah y también en la parroquia de St. Peter en American Fork.

Cuatro palabras que describen al padre Blaine: “Cuidado de las personas’, dijo el diácono Dillon agregando que varias personas lo describieron como un sacerdote generoso, cariñoso y considerado en su servicio como capellán de los Caballeros de Colón, el Consejo Diocesano de Mujeres Católicas y los Boy Scouts.

“En sus muchos años de ministerio para el Pueblo de Dios en la Diócesis de Salt Lake City, muchas vidas fueron transformadas para bien, ya que un jóven de nombre James Edward Blaine, escuchó y reaccionó ante el llamado de Dios hacia la vocación sacerdotal, escuchando de Jesús, ‘Jim, ve y cuida a mi Pueblo,” dijo el diácono Dillon.

El servicio en el ministerio de la prisión, el diácono llegó a conocer las historias de los hombres encarcelados, especialmente la de los jóvenes, “y me dí cuenta de que para muchos de ellos el padre Blaine fue el primer ejemplo positivo que tuvieron en sus vidas. En ocasiones el sacerdote era la primera figura masculina que realmente se preocupaba por ellos y los quería con un amor paternal,” dijo el diácono Dillon. “El padre fue un pastor de fe, pero también los condujo hacia un camino de responsabilidad para sus vidas y sus acciones, logrando que aprendieran a respetarse a si mismos y a sus familias.”

Durante su homilía en el funeral, el padre David Bittmenn dijo que el padre Blaine “fue un hombre de fe, de una fe muy profunda,” quien fue atraído por el mensaje del Evangelio. Además, él tuvo “mucha paciencia, paciencia para una gran variedad de circunstancias, paciencia consigo mismo, paciencia con los demás, paciencia cuando se vio entre la obscuridad. No fue una paciencia total, Jim podía expresar una o dos palabras de enojo, pero no más.”

El padre Bittmenn dijo que además de esos dones, el padre Blaine tenía una gran dósis de practicalidad y de sentido común.

“El padre trabajó intensamente año tras año; servía como pastor de su rebaño, estando presente día con día, caminaba por las alegrías y caminaba a través de las dificultades ofreciendo una gran visión de fe – misterio base, el misterio de la Eucaristía, que escuchamos en las lecturas del Evangelio,” dijo el padre Bittmenn.

“Y con un sentido de humildad que oleaba a través de todos esos dones,” agregó el padre Bittmenn.

“La humildad conducía a Jim hacia el conocimiento de que lo que realizó aquí en la tierra tratando de emplear los dones que se le dieron para el beneficio del Cuerpo, de la Iglesia, y ya que, debido a su humildad en el verdadero sentido de la palabra, nunca asumía que tenía un pie en el cielo.  Él prefería volcarse en los pasajes de la Escritura el cual nos dice ‘Señor, no he hecho nada más que lo que fuí hecho para hacer, no me-rezco nada.’ Y así, enfrentándose a la pregunta de que si iría o no al cielo, respondía ‘ Pues lo espero, estoy haciendo todo lo posible.’”

 El Obispo Solis presidió la Misa funeraria. Concelebrando estuvieron monseñor Colin F. Bircumshaw, vicario general; monseñor J. Terrence Fitzgerald, vicario ge-neral emérito; el reverendo Martin Diaz, rector de la Catedral; el padre Kenneth Vialpando, vicario de clero así como varios sacerdotes diocesanos. Sirviendo en la Misa estuvieron el diácono Dale Dillon y el diácono Sunday Espinoza.

Al finalizar la Misa el Obispo Solis dijo que le padre Blaine le enseñó una muy hermosa lección, “sin importar lo retos u obstáculos o tribulaciones con los que te encuentres en la vida, con una fe profunda nada te puede alejar de tu relación con Dios.”

For questions, comments or to report inaccuracies on the website, please CLICK HERE.
© Copyright 2026 The Diocese of Salt Lake City. All rights reserved.