Traducción: Laura Vallejo
OGDEN — La Misa anual ‘Catholics Can,’, la cual cele-bra las contribuciones que las personas con discapacida-des ofrecen en sus parroquias y en la Iglesia, este año fue celebrada en la parroquia de St. James the Just en Ogden. El Obispo Oscar A. Solis presidió la celebración. Concelebrando estuvieron el padre David Trujillo, pá-rroco de St. James. El diácono de la Misa fue el diácono Jeff Allen, presidente de la Comisión Diocesana de personas con discapacidades.
El Obispo agradeció a los miembros de la comisión, “por ayudarnos a ver que nunca debemos de olvidarnos de las perdonas con discapacidades, ya que ellos son un aparte integral de nuestra comunidad.”
Durante su homilía el Obispo dijo que la Misa, “es una hermosa manera de manifestar nuestra unidad sino una familia de fe.”
Reflexionando sobre la primer Lectura del día Isaías 55:6-9, el Obispo Solis dijo que Dios no solo es justo sino también muy generoso y dador de gracia con sus bendiciones. “Su amor y justicia son diferentes de la medida y estándar del mundo.”
“Las maneras de Dios y los pensamientos de Dios son muy diferentes de los nuestros,” el Obispo dijo haciendo eco a la lectura.
La lectura del Evangelio, la parábola del dueño gene-roso (Mateo 20:1-16) es una de las maneras en que Jesús nos enseña “el orden para entender el Reino de Dios y el cómo Jesús es nuestro Señor y Salvador,” dijo el Obispo. “El dueño ilustra la generosidad ilimitada de Dios,” ya que la paga a sus obreros es la mismo cada día, sin importar cuantas horas hayan trabajado, contrariamente al estándar del mundo.
El Obispo dijo que la parábola no solo es sobre la justicia, sino de la generosidad de Dios y del Reino de Dios. “El dueño representa a Dios mismo y su viñedo el Reino.”
Jesús llegó “a establecer un nuevo sistema de valores, no basado en lo justo o injusto, sino sobre lo que es justo y lo que es injusto, sino en que es lo bueno para todos,” agregó el Obispo.
Para entender las maneras de Dios es esencial encontrarlas. “La generosidad de Dios va más allá de la comprensión y entendimiento de nuestras mentes. Solo piensen en esto: Dios ama tanto al mundo que envió a su único Hijo a morir por nosotros, para nuestra salvación. Esto es lo que nos asegura el amor incondicional que Dios nos tiene… Pero, ¿qué es lo que impide que este amor de Dios sea recibido en nuestros corazones? El prejuicio, las mentes cerradas y el egoísmo que van en contraste a las maneras de Dios.”
A veces las personas envidian cuando se dan cuenta de las bendiciones de los demás, “olvidándose de sus propias bendiciones que Dios brinda en cada momento de nuestras vida,” dijo el Obospo. “La envidia es un signo de la poca apreciación de lo que hemos recibido y de lo que somos.”
El Obispo dijo que la mejor manera de conquistar la envidia es “identificar y aceptar la generosidad de Dios en nuestras vidas,” para poder alegrarnos de nuestros logros y de los de los demás y para siempre ser generosos con los necesitados. Dios “nos invita a seguir el ejemplo del dueño del viñedo, a ejercer el amor y la generosidad con los demás. El estándar de santidad y perfección de este mundo no es sobre la justicia, sino sonte recordar la manera del Reino de Dios- lo que necesitamos es amor y generosidad para los demás.”
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